He tenido una infancia normal, como la de muchos chicos y chicas. Sin embargo, cuando llegó el momento de centrarme en los estudios, algo cambió. No encontraba motivación por los estudios y no quería estudiar.
Por ello mi primer trabajo fue en un supermercado en Barbastro. Recuerdo la ilusión que tenía por empezar a trabajar; era mi primer trabajo, mi primer sueldo, mi propio dinero. Pero no supe gestionarlo bien. Empecé a gastarme el dinero en cosas que no me aportaban nada, en hábitos poco saludables, vicios que acabaron pasándome factura. Con el tiempo, esta etapa hizo que abandonara el trabajo.
También conseguí sacarme el carnet de conducir. Fue un logro. Pero como con el dinero, no hice un buen uso de él; me retiraron el carnet.
Durante las siguientes etapas de mi vida empecé a aislarme, de mis amigos, de mi familia… Me sentía desconectado, fueron tiempos difíciles, marcados por el malestar, los malos hábitos y la sensación de no encontrar salida…
Tiempo después, poco a poco, las cosas empezaron a cambiar. Pedí ayuda y empecé a acudir diariamente a los talleres de ASAPME Huesca, empecé en Monzón y después me trasladé al centro de día de Fraga porque cambié de residencia. Me comprometí con las citas con la psicóloga y el psiquiatra. Este paso fue fundamental para comenzar de nuevo.
Con esfuerzo y constancia he ido recuperando varios aspectos de mi vida que creía haber perdido. He conseguido volver a trabajar, he recuperado el carnet de conducir y he empezado a establecer rutinas más saludables; voy al gimnasio, intento mantenerme activo y buscar la tranquilidad, aunque a veces no sea sencillo.
Sigo en proceso. Hay días mejores y días difíciles, pero avanzar significa no rendirse. Quiero dar las gracias a quienes han confiado en mí y en mi proceso. Gracias a todos los profesionales, compañeros y familiares que me estáis apoyando en este proceso para poco a poco estar mejor. Gracias.

















